Sensorialidad Plasmática y la Conciencia Orgánica en Wilhelm Reich
- 9 abr 2025
- 2 Min. de lectura
Reich no se limitó a una concepción psicológica o sociológica de la subjetividad. Al contrario, su investigación de las raíces de la vida psíquica y emocional lo llevó a explorar los procesos más fundamentales de la biología. Al hacerlo, Reich propuso una psicobiología original: una visión de la vida que integra la sensorialidad, la emoción y el movimiento como expresiones de una organización protoplasmática viva.

La Vida como Motilidad Plasmática
Para Reich, la vida se manifiesta desde sus formas más elementales a través de la motilidad protoplasmática, que observó en organismos unicelulares. Esta pulsación básica —de expansión y contracción— es, para él, la matriz de las sensaciones, emociones y de la propia conciencia.
Esta pulsación no es solo física, sino que está impregnada de resonancia sensorial: Reich distingue entre una motilidad plasmática-en-sí (sensación primaria, "emoción en sí misma") y la expresión emocional (visible, comunicable). Esta distinción es clave para entender el origen de la afectividad humana y su relación con el cuerpo vivo.
Sensorialidad Orgónica: Vegetatividad y Emoción
Reich propuso que existen sensaciones vegetativas u orgonóticas que acompañan estados de placer, dolor, excitación y relajación, comunes a todos los seres vivos, desde las amebas hasta los humanos. Estas sensaciones de dilatación y contracción se expresan en toda la pulsación del organismo.
Bajo la acción de la pulsación orgónica, ocurren variaciones de tono, calor, flujo energético y conciencia corporal —procesos que llamó funciones vegetativas sensoriales.
La Sensación Plasmática como Núcleo de la Conciencia
Reich concibe la conciencia como una función de la autopercepción de las sensaciones plasmáticas. Surge de la integración progresiva de las percepciones del cuerpo-vivo, desde los primeros momentos del nacimiento —e incluso antes. Existe una conexión profunda entre el campo perceptivo y el campo de la conciencia.
Al nacer, el bebé es una unidad viva, pero sus funciones perceptivas aún no están integradas. La experiencia emocional es, inicialmente, plasmática, anterior a la organización de los sentidos clásicos. Reich sugiere que la formación del yo pasa por la integración de estas sensaciones en un campo de motilidad sensible, base para acciones intencionales.
Sensorialidad y Formación del Self
Durante el desarrollo, Reich postula dos ejes sensoriales:
Un rama somática, vinculada a la formación de órganos y funciones fisiológicas.
Un rama emocional, relacionada con las autopercepciones y experiencias de placer y displacer.
Ambas ramas son interdependientes y dan origen a la percepción de sí, al "sentirse vivo", al sentido del self. La conciencia de sí emerge, así, de la relación directa con el campo somático-afectivo de la motilidad orgónica.
Implicaciones Clínicas y Ontológicas
La perspectiva reichiana rompe con dicotomías clásicas: mente-cuerpo, interno-externo, sujeto-objeto. Al ubicar la raíz de la conciencia y la emoción en la vida pulsátil del organismo, propone una ontología de lo sensible: el ser vivo es un campo de pulsación en relación con el mundo.
Por eso, Reich no solo investigó la neurosis, sino que también propuso una pedagogía del sentir: un camino de reconexión con la motilidad y la vibración de la vida, donde la conciencia no es solo un reflejo del cerebro, sino el despliegue de un cuerpo que siente, pulsa, se organiza y se expresa.




Comentarios